Carta a Mariola

martes, 25 de diciembre de 2012

REFLEXIONES NAVIDEÑAS


La Navidad, como todo en esta vida, tiene su parte buena, y su parte jodida, tiene cara y cruz. Por ejemplo, en estos momentos todos adoramos al niño, la mula y el buey no, porque ha dicho el Papa que no estaban, y si lo dice el Papa, que es infalible y además es alemán, hay que hacerle caso, sin duda. A cambio, los reyes magos son andaluces, ¿lo veis? Es la cara y la cruz, nos quitan la mula y el buey, y eso es jodido, pero nos ponen reyes magos andaluces, y eso, indudablemente es genial. Lo que ocurre es que en lugar de oro, incienso y mirra, lo que realmente le llevaron fue aceite de oliva, espetos, y un buen gazpacho andaluz, además de musho arte quillo.

Si, toda la vida pensando que las cosas son de una manera, y ahora resulta que son de otra, y claro, como lo dice el Papa, que es infalible y además es alemán, ¡Cualquiera le contradice!

Y ahí está el niño, todo feliz, pues todos le aman le cantan, le sonríen, y le traen presentes. Sin embargo, le miro y la tristeza invade mi alma, pues inevitablemente el niño crecerá, e inevitablemente expresará sus opiniones, que inevitablemente chocarán con las normas establecidas, y el niño que hoy inunda nuestros hogares de felicidad, dejará de caernos bien, nos parecerá incomodo, políticamente incorrecto, y más pronto que tarde, en nuestras calles se escucharán tambores que anuncian su pasión y muerte.

Es la naturaleza humana, es la cara y la cruz, es el inmovilismo, nos sentimos seguros en nuestros planteamientos y cualquier otro planteamiento amenaza nuestro status, o nuestro “prestigio”, o nuestra “buena imagen”, nos negamos a abandonar nuestra zona de seguridad.

La cruz es inevitable, pues ha osado expresar lo que siente, ha osado defender sus principios y obrar en consecuencia, ha osado desafiar al poder establecido. En definitiva. ¡Ha osado ser aútentico!

¡Pero quién se cree que es, sólo es el hijo de José el carpintero! ¿Cómo se atreve a hablarnos así? Imperdonable. ¡Debe morir!

Morir es jodido, y si sólo mueres una vez, vale, tiene un pase, pero el niño es tozudo, está convencido de que la esencia del ser humano  es buena, y cada año, nos ofrece una nueva oportunidad, para ser mejores, para madurar, para aceptar que todo es mejorable, para evolucionar.

Mas… inevitablemente, la historia se repite cada año, por eso no puedo contener mis lágrimas al contemplarlo, inocente, confiado, feliz. Él me sonríe, y eso me desconcierta, mas… un pensamiento asalta mi mente: Él ya sabe que todo esto sucederá, sin embargo,  a pesar de ello, cada año, apuesta por nosotros, cada año, nos ofrece una nueva oportunidad.

FELIZ NAVIDAD.
Paco González García.

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