Desde este blog lucharemos por la diversidad de condiciones para jugadores con diversidad funcional. La discriminación positiva, las becas y las adaptaciones necesarias (Existen en el ámbito universitario, por ejemplo) Para que el jugador con diversidad funcional que no participe en competiciones, sea porque no quiera, jamás porque no pueda. Por un ajedrez más justo, integrador y completo.
Carta a Mariola
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domingo, 1 de marzo de 2015
viernes, 27 de febrero de 2015
jueves, 5 de febrero de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
Partidas Inmortales 24 Boris Spassky Vs David Bronstein (1-0)
domingo, 25 de enero de 2015
Partidas Inmortales 18 Mijaíl Tal Vs René Letelier (1-0)
jueves, 22 de enero de 2015
Partidas Inmortales 15 Wilhelm Steinitz Vs Rock (1-0)
Magnifico ejemplo de los peligros que acechan al rey en el centro del tablero, y que son (y serán) una constante en la práctica del ajedrez a todos los niveles. Unos por desconocimiento, otros por creerse capaces de sobrevivir, otros por dar prioridad a la ganancia de material, otros por...
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miércoles, 21 de enero de 2015
Partidas Inmortales 14 Bobby Fischer Vs Mijaíl Tal (1/2-1/2)
miércoles, 28 de noviembre de 2012
¡ESTAIS PERDIDOS!
Estamos pérdidos si no nos tomamos la vida con un poco de humor... ¡Que lo disfruten! :) :) :)
jueves, 15 de noviembre de 2012
Jaque mate al TDAH en el telediario de Antena 3
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual.2 Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta a entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil,3 4 siendo unas 3 veces más frecuente en varones.2 Se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos, cosa que no ocurriría si realmente fuese una enfermedad somática. Representa entre el 20 % y el 40 % de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.2
Se trata de un trastorno del comportamiento5 caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una muy alta respuesta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): "Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)"; normal por otro lado; no les sucede cuando algo realmente les motiva, como jugar a la videoconsola o ver la televisión, por ejemplo.
Este "trastorno" fue reconocido primero en la edad infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor comprendida, se reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más allá de la adolescencia (es difícil modificar comportamientos que ya están tan arraigados, si no ha habido unas pautas de crianza correctoras previamente). Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60 % y el 75 % de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta la vida adulta.6
Históricamente este trastorno ha recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que dificulta las consultas de la literatura especializada (ver cuadro). Cabe agregar que elacrónimo inglés ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) es ampliamente utilizado para referirse a este síndrome.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Hoy 01.09.2012 hace 40 años, ...
EL CAMPEONATO MUNDIAL DE AJEDREZ
"El norteamericano Bobby Fischer, vencedor por 12,5 - 8,5, nuevo campeón. Spassky abandonó la XXI partida, sin reanudar el juego aplazado"
El gran maestro norteamericano, Bobby Fischer se ha proclamado campeón mundial de ajedrez cuando los ayudantes del hasta ahora titular, e! soviético Boris Spassky, telefonearon al juez-árbitro, el gran maestra Lothar Schmidt (Alemania Occidental) comunicando el abandono de la vigésimo primera partida, que había quedado aplazada el jueves después de cinco horas de juego.
Con esta victoria, Fischer totalizaba 12,5 puntos por 8,5 de Spassky, es decir, que se aseguraba el triunfo en este apasionante match, que estaba concertado a la distancia de 24 partidas. De acuerdo con las bases de estos encuentros, la lucha ha concluido sin necesidad de completar los juegos programados que nada decidirían ya. Fischer, por lo tanto, es el nuevo campeón mundial y, a los 29 años, ha coronado con todo éxito la meta que se había trazado cuando a los 14 anunció que sería campeón del mundo.
El resultado de la XXI partida era esperado, a la vista de la posición en que había quedado pendiente el juego, al término de la primera sesión. Spassky se encontró con sus peones de! ala de dama controlados por la torre enemiga, sin posibilidad de movilizarlos y desistió de continuar con una inútil resistencia. Ya en mi comentario de ayer adelantaba el desenlace, aunque con las naturales reservas, por la falta material de tiempo para profundizar en mis análisis.
El match que finalizó ayer ha sido, sin duda alguna, el más accidentado de la historia de! ajedrez. Los incidentes que se produjeron antes del comienzo, cuando Fischer se negó a jugar en las condiciones que había establecido la Federación internacional de Ajedrez (FIDE), exigiendo mayores premios, caldearon notablemente el ambiente y se dio amplia difusión en todos los medios informativos a la decisiones del aspirante.
Fischer, cuando se resolvió favorablemente para él tal problema, se presentó en Relkjavlk, con el tiempo justo para comenzar la primera partida, dentro del plazo ampliatorio que le concedió la FIDE. '
Spassky ganó la primera partida por un error inexplicable de Flscñer. Este protestó por la presencia de cámaras de cine y televisión y no se presentó a jugar la segunda partida que perdió por incomparecencia.
Con un dos-cero a su favor, el anuncio hecho por Fischer de que saldría inmediatamente para Estados Unidos, Spassky se confió.
Recuerdo que cuando todos los comentaristas daban por perdido a Fischer y criticaban abiertamente al gran maestro norteamericano, publiqué un articulo en estas columnas en el que ya apunté que, si continuaba la lucha, estaba en condiciones de dar un brusco cambio a la marcha del encuentro en pocas partidas. Los espectaculares resultados que le habian llevado ante los umbrales del título, concedían a Fischer un amplio margen de confianza. Sin embargo, debo confesar que me vi sorprendido cuando logró situarse al frente del marcador después de tres juegos, solamente. Ganó la tercera partida y, tras el empate registrado en la cuarta ganó la quinta y sexta. Una vez líder, Fischer siguió jugando con su incisivo estilo habitual, siempre en busca de la victoria, sin dar el menor reposo a su adversario.
Se produjo un nuevo empate en el séptimo juego y Fischer aumentó su ventaja al anotarse el octavo y, tras un nuevo empate en el noveno, otra victoria en el décimo, le situó con la sustancial ventaja de tres puntos —ventaja «mágica», la llamé en mi comentario»—, que en encuentros anteriores de este tipo solamente en una ocasión pudo ser neutralizada —por Smyslov frente a Botvinnik, en el match de 1954, aunque, al final, se produjo un empate que permitió a Botvinnik seguir en posesión del título—, pero también resalté que en aquella ocasión tal ventaja se había obtenido en las cuatro primeras rondas y quedaban muchas partidas por delante.
Esta fase del encuentro, entre el tercero y el décimo juego, fué donde Fischer cimentó la conquista de! título. Su juego brilló a gran altura, con una asombrosa riqueza de ideas y aportando nuevos conceptos de estrategia como resalté en la quinta partida. Dominando a su rival desde plena apertura, Fischer superó claramente a un Spassky desconcertado totalmente desmoralizado, que llegó a cometer inexplicables e incomprensibles errores, impropios de un jugador de su categoría. Sin duda, perdió el ritmo de juego, la táctica a seguir en el match que se había trazado en su preparación ante la fácil forma que tomó ventaja en los dos primeros juegos. Luego cayó en e! desánimo, peligrosísimo en este tipo de luchas individuales, donde el factor sicológico juega un papel preponderante y se vio envuelto en el famoso turbillón de Fischer, con el que destrozó, prácticamente, a grandes maestros de la talla de Taimanov, Larsen y Petrosian, en el torneo de candidatos.
A partir de su victoria en. la undécima partida, Spassky recobró la confianza y asistimos a la fase más interesante del encuentro a las partidas de mayor calidad técnica, acordes con la excepcional categoría de ambos contrincantes.
Terminó en empate la duodécima partida, pero Spassky volvió a perder la decimotercera, en un error de cálculo en los análisis del juego aplazado, en el que entró en una falsa línea, en lugar de conformarse con el empate. Pero el match ya estaba encarrilado y las siguientes partidas, aunque terminaron en tablas hasta el vigésimo primer juego de ayer, fueron muy buenas y, en su mayor parte, Spassky llevó la iniciativa y estuvo a punto de anotarse la victoria en varias de ellas. Magnífico en la defensa se mostró Fischer, con lo que redondeó su merecido triunfo. Spassy, a su vez, también mostró —por si hacía falta a los no entendidos—que era un gran campeón. Lástima ese bache antes señalado, que prácticamente permitió Fischer decidir el match a su favor, sin encontrar apenas oposición.
En resumen, el match que mayor interés y expectación ha despertado en la historia del ajedrez lia tenido una variada gama de aspectos. Desde errores de principiante, hasta luchas de la máxima calidad y brillantez.
El ajedrez ha sido el gran triunfador, y, de la mano de Fischer ha puesto «de moda». El nuevo campeón, sin duda, será tema de amplios comentarios en todos los medios de Información del mundo; hasta ahora, la indiscutible hegemonía soviética, cuyos grandes maestros ostentaron el título mundial desde- 1948, ininterrumpidamente, rayaba ya con monotonía hasta en la propia URSS.
Todos estos extremos y otros aspectos los Iremos viendo en futuros comentarios, con un balance final completo de esta lucha que ha tenido pendiente de Reikjavik a los aficionados, que suman millones y millones en todo el mundo, y que ha captado para el ajedrez otro importante contingente de nuevos entusiastas. — Román TORAN.
Partidas/Games: http://www.ajedrezactual.com/spfi12.html
Fuente: http://www.lavanguardia.com/
Fotografía: http://en.wikipedia.org/
Fuente: http://www.lavanguardia.com/
Fotografía: http://en.wikipedia.org/
domingo, 29 de julio de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
EL ESPÍRITU DE BOBBY FISCHER SOBREVUELA EL NOCTURNO DE MENGIBAR
Es una historia digna de ser contada, en los próximos días os la contaré.
Mi actuación ha sido irregular, dí por concluido el torneo en la tercera ronda, cuando gané con negras una buena partida a Luis San Martín, ¡pero aún quedaban siete rondas más! Al final, 6,5 puntos sobre 10 y séptimo clasificado en la general.
viernes, 13 de julio de 2012
Fischer da jaque mate a la URSS. Dos inteligencias sobrehumanas volcadas sobre un tablero de ajedrez para luchar por la supremacía. Así vivió el mundo en 1972 el duelo entre los mejores jugadores de ajedrez, que simbolizaban el enfrentamiento de las dos superpotencias. Fischer contra Spassky, duelo de titanes.
| Boris Spassky y Bobby Fischer en una escena del documental "Bobby Fischer Against the World" 3 de junio del 2011. Bloomberg |
Hace 40 años...
Era la época de la disuasión nuclear, de los misiles intercontinentales y el teléfono rojo. Años en los que no parecía descartable un enfrentamiento nuclear entre USA y la URSS, con la mutua destrucción asegurada. El antagonismo entre las superpotencias elevaba el termómetro en aquel verano de 1972 y la tensión que amenazaba con llevárselo todo por delante acabó por estallar de la forma más incruenta que pueda imaginarse: en un tablero de ajedrez.
Aquel verano el mundo vivió pendiente de uno de los lugares menos calurosos de la Tierra: Islandia, la solitaria isla ártica. Una isla fría solo en apariencia, ya se sabe que los géiseres pueden elevarse con una furia fenomenal. Algo así ocurrió en Reijkyavik, su capital, la ciudad que había conseguido ganar una millonaria subasta por la celebración de la final del campeonato mundial de ajedrez. Había puesto 125.000 dólares sobre la mesa, una cantidad inaudita para la época y para el ajedrez.
Pero es que aquella final era algo más que un encuentro entre dos grandes mentes. Por primera vez en la historia un ajedrecista estadounidense, un joven excéntrico llamado Booby Fischer, se había ganado el derecho a disputar el título mundial al conseguir superar las complicadas fases eliminatorias tras las que solo podía sobrevivir un aspirante.
Su candidatura era de por sí algo sorprendente. El título había cambiado mucho de manos después de la Segunda Guera Mundial, pero siempre con un denominador común: desde 1948 el campeón era soviético. La URSS había transformado en deporte nacional el ajedrez, el juego que ya practicaba el revolucionario Lenin con pasión, produciendo una larga serie de jugadores que monopolizaron la corona mundial ininterrumpidamente durante más de veinticinco años. El último representante de la imbatida escuela soviética era el por entonces campeón, Boris Spassky, que había aprendido a jugar a los cinco años en un tren mientras su familia evacuaba su ciudad natal, San Petersburgo, en plena II Guerra Mundial.
El aspirante, Robert James “Bobby” Fischer, era el prototipo de vaquero solitario que solo la cultura americana podía producir, y por eso hacía ya años que se había convertido en un personaje atractivo para los medios de comunicación. Criado por una madre divorciada en Chicago primero y en Brooklyn después, encontró la vía para dar salida a sus ilusiones en el juego de ajedrez que su hermana mayor compró en una tienda de chucherías y con cuyas escuetas instrucciones ambos aprendieron de forma autodidacta. Durante unas vacaciones de verano, Bobby Fischer encontró un viejo libro de ajedrez: ‘Aquello fue un sensacional hallazgo, un tesoro’, le confesaría el jugador americano al colaborador de La Vanguardia Román Torán, que durante décadas compuso los problemas de ajedrez de la sección de pasatiempos de este diario y que lo conoció muy bien.
La madre de Fischer escribió al diario Brooklyn Eagle buscando contrincantes de la edad de su hijo, y le recomendaron que participase en una partida simultánea, que perdió en tan solo 15 jugadas. Eso no le desanimó ni a él ni a uno de los espectadores, el secretario del Club de Ajedrez de Brooklyn, que le enseñó en profundidad. En 1955 participó en dos campeonatos nacionales con resultados muy modestos pero al año siguiente, a la precoz edad de 13 y para sorpresa de todos, se proclamó campeón junior de Estados Unidos, ganando ocho partidas, empatando una y perdiendo solo otra. Un talento excepcional acababa de extender su tarjeta de presentación.
El niño Fischer tomó entonces una decisión trascendental: dejó los estudios. ‘¿Qué me pueden enseñar en la escuela para ser campeón mundial?’, decía. Se consagró en cuerpo y alma al ajedrez y la diosa Cassia –musa de los tableros– le compensó: inició una ascensión sin precedentes en la historia que le llevó a ganar el campeonato de Estados Unidos absoluto las ocho veces en que participó, una de ellas, la de 1963-64, venciendo en las 11 partidas que disputó, un registro más allá de lo humano.
Su ímpetu juvenil, su autoconfianza y un carácter propenso al conflicto le llevaron pronto al antagonismo con los soviéticos, que acostumbraban a copar las victorias en los mejores torneos internacionales. En diversas ocasiones, se quejó de que las condiciones de juego los favorecían y les lanzó todo tipo de acusaciones, que se resumen en una de sus frases más arrogantes: ‘Me han puesto siempre dificultades, pues saben quién les va a derrotar’. Con afirmaciones como ésta –y con un juego de ataque bello y demoledor como nunca se había visto antes, ni después– Fischer se convirtió en el favorito del ‘mundo libre’.
En diciembre de 1970, Bobby puso en España la primera piedra para su asalto al campeonato del mundo, al vencer arrolladoramente en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca. Luego, en las posteriores eliminatorias individuales destrozaría a sus contrincantes, tres de los mejores jugadores de la época, venciendo a dos de ellos por un humillante 6-0.
Y entonces llegó el match definitivo, y con él la polémica. El mundo estaba dividido en dos y así se repartieron también las afinidades. Por si hiciera falta, Fischer atizó más el fuego, al imponer todo tipo de condiciones a la celebración del torneo, arriesgando incluso su celebración. La principal era su negativa a jugar si no se incrementaba drásticamente la bolsa de premios que había ofrecido la ciudad de Reijkyavik, aquellos desmesurados 125.000 dólares de la época. La situación no se resolvió hasta que un financiero británico, James Slater, decidió ofrecer él la misma cantidad, doblando así la recompensa total.
Una vez ese obstáculo quedó salvado, Fischer puso muchos otros: se quejó de la iluminación de la sala, del tipo de tablero y del modelo de piezas escogidas, y también de la posición de las cámaras de televisión. Fue todo un festival de exigencias que se sucedían ante la paciencia del mucho más calmado Spassky, que se limitaba a decir: ‘Dejaré eso para Bobby. No tiene importancia para mí’. Sin embargo, con sus requerimientos, Fischer conseguía ganar la primera batalla antes de empezar: la del juego psicológico.
Finalmente, el match comenzó el 11 de julio, pero Fischer continuó con su extravagancia. A la hora de comienzo del encuentro, las cinco de la tarde, no se encontraba en la sala y Spassky adelantó su peón blanco de dama sin tener a su contrincante delante. El reloj se puso en marcha, y todo el mundo se mantuvo en vilo. Siete largos minutos tardó el americano en dignarse a aparecer en el recinto.
Lo increíble es que después de todo el juego psicológico, el temible Fischer resbaló en el juego real y perdió esta primera partida –en una posición igualada y sencilla– al cometer un error de cálculo indigno de su nivel y regalar uno de sus alfiles. El mundo quedó decepcionado.
La segunda partida ahondó en la sensación de perplejidad: Fischer, que ya se había quejado de las cámaras de televisión no las quería en la sala. Su petición no se aceptó y él no se presentó a jugar la partida en protesta por ello y la perdió. La situación se tornó crítica: si alguien no cedía, el match se encaminaba a la derrota por incomparecencia de la estrella americana.
Finalmente quien dio facilidades para la continuación sería el campeón Spassky, que accedería a jugar el tercer encuentro en una sala más pequeña, donde ni las cámaras ni la concurrencia molestasen al americano. El propio Spassky reconocería tras el campeonato aLa Vanguardia que ‘fue un gran error psicológico’ ceder a las pretensiones de su contrincante. En esa tercera partida cambió todo el signo de la contienda: Fischer la ganó con negras brillantemente y empezó a tomar el timón del enfrentamiento, que acabaría venciendo el 1 de septiembre, día en que Spassky comunicó por teléfono que abandonaba la última partida, la 21ª, con un resultado global de 12’5 a 8,5 favorable a Bobby.
A su vuelta a Estados Unidos, Fischer fue recibido por una multitud, a la altura de un héroe de guerra. Había dado un triunfo simbólico a su país, como los paladines que luchaban en las justas medievales representando a su rey. Spassky, derrotado sin paliativos, recibió las críticas del establishment soviético y fue postergado en favor de una nueva promesa, Anatoli Karpov. En el reino de las 64 casillas, Estados Unidos ganó la primera batalla de la Guerra Fría.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/
viernes, 6 de julio de 2012
LA PASIÓN DEL AJEDREZ, VÍDEO Nº 56
Continuamos disfrutando de esta inmortal partida entre el genial Bobby Fischer y el mejor táctico de todos los tiempos: Mikhail Nekhemievich Tal
sábado, 23 de junio de 2012
EL FAMOSO ARTÍCULO DE FISCHER (y 2)
Es problema de larga data
Ya para 1953, cuando yo empezaba a tomar en serio el ajedrez, todo el mundo hablaba de la manera injusta en que se escogían los rivales de Botvinnik y se acusaba a los rusos de "arreglar los torneos para mantener el campeonato mundial en manos soviéticas". Por ejemplo, después del torneo de Candidatos de 1953, la revistaChess Review dijo: "Ha habido colusión innegable entre los rusos para anular la oposición occidental." En apoyo de su acusación la revista señalaba que nadie podía evitar la victoria de uno de los candidatos rusos si en un momento crítico del torneo los demás candidatos soviéticos entregaran sus partidas al que mayores posibilidades de victoria tuviera, o, estando los jugadores rusos con ventaja, podían asegurar la victoria declarando tablas todas las partidas que jugaran entre sí. El New York Times dijo en un editorial que el sistema empleado para escoger al aspirante al título mundial se presta "a posible colusión entre los soviéticos, con el fin de asegurar la victoria de uno de ellos sobre un rival de otro país."
Esto se decía hace nueve años cuando yo tenía apenas 10, así que no se me puede acusar de estar movido por la envidia. Desde entonces los rusos han perfeccionado más y más el método para mantener su dominio del ajedrez. En Curaçao participaron cinco rusos, de un total de ocho aspirantes. Pero el ex campeón mundial Mijail Tal, quien convalecía de una operación de los riñones, enfermó y tuvo que retirarse del torneo, por lo que no participó en las maniobras del equipo soviético. Cuando a los otros cuatro rusos les tocaba jugar entre sí, se iban a nadar por las tardes, se presentaban a la hora indicada, hacían unas cuantas jugadas rápidas, cambiaban algunas piezas y entonces uno de ellos ofrecía tablas. "¿Nichie?", preguntaba. "Nichie", contestaba el otro. Firmaban sus planillas respectivas, con las jugadas debidamente anotadas y las entregaban al árbitro. Luego se iban muy campantes a cenar o volvían a la piscina. Los demás jugábamos cuatro partidas por semana y dedicábamos otros dos días a terminar las suspendidas. Yo jugué todos los días señalados en el horario del torneo, es decir, prácticamente seis días por semana. Pero cuando los rusos acordaban declarar tablas lo hacían después de pocas jugadas, mucho antes de la hora fijada para la suspensión de las partidas. Como resultado, jugaban sólo cuatro días por semana. Y cuando jugaban todos entre sí y declaraban tablas las partidas, en realidad lo hacían sólo dos veces.
Geller y Petrosian declararon tablas en su primera partida después de 21 jugadas. Jugaron otra vez en la décima ronda e hicieron tablas en 18. En su siguiente partida hicieron tablas en 16 y en la última, en 18.
Keres y Petrosian declararon tablas en 17 jugadas en su primera partida. En sus otras partidas, también hicieron tablas en 21, 22 y 14 jugadas. En esta última partida se les fue la mano, pues Petrosian pudo haber ganado.
Según se observa en el diagrama, el rey de Keres (blancas) está en posción vulnerable y es patente la debilidad de sus piezas en el flanco de dama. Pero a pesar de la superioridad de la posición de Petrosian (negras), declararon tablas.
Cómo triunfó el ganador
También se sucedieron las tablas entre Geller y Keres. En sus cuatro partidas hicieron tablas en 27, 17, 22 y 15 jugadas.
La actuación de Viktor Korchnoi fue menos clara. En la primera mitad del torneo él también hizo tablas con sus compatriotas. Entonces tuvimos un descanso de cinco días y todos visitamos la isla de San Martín. Los cuatro rusos, a esa altura del torneo, estaban prácticamente empatados en el primer puesto y se pronosticaba que al reanudarse el juego uno de ellos empezaría a perder, para entregarle así puntos a los otros. No conocemos los detalles de lo que hablaron y acordaron los rusos en San Martín, pero el hecho es que al reanudarse el torneo Korchnoi perdió tres partidas seguidas, con Geller, Petrosian y Keres. En la vuelta final hizo tablas rápidas con Geller y Keres, y perdió otra vez con Petrosian. Este último, como se sabe, ganó el torneo. Cada persona puede interpretar estos hechos como quiera, pero en todo caso demuestran la ventaja de que gozaba el equipo soviético sobre los jugadores de los países occidentales.
En algunas ocasiones, después de las tablas amañadas, los rusos se quedaban en el salón y en viva voz analizaban y comentaban las partidas mías. Es una violación flagrante del reglamento discutir las jugadas de una partida en marcha, hablar con un jugador, o aun hablar en alta voz con quien sea. He estudiado suficiente ruso como para leer los libros sobre ajedrez en ese idioma, así que pude entender fácilmente lo que decían. Comentaban que tal jugada era buena o mala, y cosas por el estilo. Aunque a veces los consejos que se daban eran malos, el proceder de los rusos no dejaba de molestarme. Me irritaba esta descarada violación del reglamento y protesté, pero sin obtener satisfacción. Siguieron las molestias hasta que llegó un momento en que los soviéticos tenían tanta ventaja que ya no les hacía falta hostigar a sus rivales.
Alguien me preguntó hace poco: "¿Qué conclusiones sacó del torneo?" Contesté: "Que no volveré a participar." Para un jugador de occidente es una pérdida de tiempo. El sistema actual para escoger al retador del campeón perjudica al ajedrez y a los jugadores, y rebaja de categoría al título mundial. El público ha dejado de interesarse en un título logrado de esa manera. Acaso los jugadores también dejen de interesarse. Para mí, la falta de interés es permanente.
NOTA: Después de escrito este artículo la Federación Internacional de Ajedrez aprobó ciertos cambios en el reglamento que pueden limitar las maniobras de que se queja Fischer. En adelante los candidatos se enfrentarán en series de partidas eliminatorias en vez del torneo, hasta llegar a una final en la que dos de ellos se disputarán el derecho de retar al campeón mundial. La Federación estableció, además, la regla de que no puede haber tablas hasta después de 30 jugadas.
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viernes, 22 de junio de 2012
EL FAMOSO ARTÍCULO DE FISCHER (1)
FISCHER SOBRE EL TORNEO DE CURAÇAO 62
Después de su brillante actuación en el Interzonal de Estocolmo, donde conquistó un dominante primer puesto, con 2,5 puntos de ventaja sobre Geller y Petrosian, Fischer estaba convencido de que triunfaría en el Torneo de Candidatos de Curaçao, que se celebraría unos meses después. Pero sus ilusiones no se materializaron, y sólo pudo ser cuarto, con 14 puntos (a 3,5 del vencedor, Petrosian). Poco después publicaría un famoso artículo, en Sports Illustrated, la revista norteamericana más importante del mundo del deporte. El artículo lo reproduciría LIFE (véase imagen de la mitad de la primera página). Aunque tengo el original en mi poder, no dispongo del ejemplar íntegro y, por tanto, lamentablemente, no puedo datar con exactitud el número. Como el torneo de Curaçao finalizó el 26 de junio, calculo que el artículo debe haber sido publicado en agosto o setiembre de ese año. Reproduzco, a continuación (en dos partes), el texto íntegro (de la edición en español de LIFE):
CÓMO CONTROLA EL AJEDREZ LA URSS
Por Bobby Fischer
El Torneo Internacional de Candidatos, que reúne a los aspirantes al campeonato mundial de ajedrez, celebrado este año en Curaçao, me convenció de que el control ruso del juego ha eliminado toda posibilidad de competencia leal. El sistema implantado por la Federación Internacional de Ajedrez, organismo mundial máximo del juego-ciencia, garantiza que el campeón mundial siempre sea un ruso, ya que sólo los rusos pueden ganar el torneo preliminar en que se clasifica el retador al campeón. Y es que ellos han dispuesto que así sea. En lo que a mí respecta, que se salgan con la suya, pues nunca más participaré en esos torneos.
Se me ha dicho que es una decisión difícil, porque significa que abandono mis esperanzas de conquistar el título mundial. La verdad es que mientras subsista el sistema actual ni yo ni ningún ajedrecista de los países occidentales podrá ganar el campeonato. No ha sido pues una decisión difícil. Pero sí es difícil explicarla. Digo esto porque todo lo que declare yo, o cualquier jugador occidental, podrá tildarse de excusa por no haber superado a los rusos en Curaçao. Todo perdedor que trate de explicar por qué no ha ganado el título mundial, o que insista en que el sistema en vigor hace imposible la competencia en igualdad de condiciones con los rusos, correrá el peligro de ser acusado de envidioso. Se ha dicho que es sólo necesario ganarle a los rusos varias veces para que éstos pierdan su dominio internacional del ajedrez.
El problema no es tan sencillo. Si parezco un envidioso espero que la exposición de los hechos borre esa impresión. Empecé a jugar ajedrez hace 11 años, cuando tenía 8. En 1959 me clasifiqué para el Torneo de Candidatos, que ese año tuvo lugar en Yugoslavia. El ganador le disputaría el título al campeón mundial, Botvinnik. Participaban ocho jugadores, cuatro de ellos rusos. Terminé empatado en quinto lugar, después de los cuatro rusos. En los tres años que mediaron hasta el siguiente Torneo de Candidatos aproveché todas las oportunidades de jugar con los rusos. En cada caso derroté a aquéllos con quienes había jugado en Yugoslavia (que participaron posteriormente en el torneo de Curaçao). También los superé en los torneos en que nos habíamos inscrito. En Estocolmo, por ejemplo, les gané por una ventaja de 2,5 puntos, y en Bled, Yugoslavia, me impuse a los cuatro participantes rusos, por un margen de 3,5 puntos a 0,5. Es decir, en mis juegos con los cuatro soviéticos gané tres partidas e hice tablas en la otra.
Pero entre 1959 y 1962 se hizo más abierto el manejo ruso del Torneo de Candidatos.En Curaçao ejercieron un dominio evidente. Hubo arreglos previos descarados entre los rusos, de hacer tablas entre sí, con lo que cada uno se anotaba medio punto. Petrosian, el ganador del torneo, se anotó de esta manera 5,5 puntos de su total de 17,5. Y hay más. Durante las partidas, los jugadores rusos se consultaban. Las veces que me tocaba jugar con un ruso, sus compañeros se acercaban a la mesa y comentaban las jugadas. Luego se mofaban cuando yo me quejaba a los árbitros del torneo. Los rusos, en fin, jugaban en equipo.
El problema actual en el ajedrez internacional se remonta a los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. En marzo de 1946, cuando falleció en Lisboa el campeón Alexander Alekhine, no existía un sistema bien definido para encontrar al sucesor. Con anterioridad, el mismo campeón decidía con quién iba a jugar. Era un proceder injusto, porque el campeón podía negarse a hacerlo con un rival con posibilidades de ganarle el título. En general, el problema tenía que ver también con dinero. Si el retador no lo tenía en suficiente cantidad como para tentar al campeón, no llegaba a jugar con él. Repito, era un proceder injusto a veces, pero que no carecía de cierta lógica. Ahora ni con dinero puede uno desafiar al campeón.
En vez de dinero los rusos emplean la propaganda como incentivo para la retención del título, y el sistema de que se valen no tiene sentido. Personalmente, estaría dispuesto a jugar en cualquier momento con Botvinnik y dejaría a su discreción el tiempo y lugar, así como la suma de dinero que nos disputaríamos. Es más, me atrevería a darle una ventaja de 2 puntos en un match a 24 partidas. No es por vanidad que digo que triunfaría con facilidad: Botvinnik ya ha sido campeón demasiado tiempo, su reino perpetuado por el sistema que se emplea para escoger a los aspirantes, y ya no tiene la talla de un campeón mundial.
El torneo para escoger al sucesor de Alekhine se verificó en Moscú, en 1948, con la participación de cinco jugadores, tres de ellos rusos1. Botvinnik ganó el torneo y el título mundial, pero no por un margen tal que permitiera suponer la superioridad permanente de él y sus compatriotas. La ventaja de Botvinnik hubiera sido aún menor (y posiblemente no hubiera existido) de no haber ocurrido que otro ruso, Paul Keres, perdió todas las partidas que jugó con él. Así que desde un comienzo cabía la suposición de que la superioridad numérica de los rusos en los torneos de candidatos era decisiva. Pero al principio no se escucharon muchas críticas.
(continuará)
+
1 Aquí Fischer parece tendencioso, por omisión. Al decir que se jugó sólo en Moscú (y no mencionar a La Haya , donde también se jugó) enfatiza en el favoritismo a los rusos. Lo mismo al hablar de cinco jugadores, "tres de ellos rusos". Esto es cierto, pero en realidad, los invitados eran seis: el faltante Fine debía completar la nómina, con lo cual serían dos norteamericanos: él y Reshevsky. Pero Fine se autoexcluyó. AG.
FUENTE: http://blog.antoniogude.com/
martes, 3 de enero de 2012
LA PASIÓN DEL AJEDREZ, VÍDEO Nº 25
¿Os imagináis una partida de estas características en el marco incomparable de la plaza del castillo de Sabiote? Yo lanzo la idea...
domingo, 1 de enero de 2012
Bobby Fischer y Gari Kasparov
Tras el parón navideño me ha sorprendido gratamente las visitas que a estas horas acumula mi humilde blog, dedicado a un deporte por desgracia minoritario.
Este año supone un reto para consolidar lo ya conseguido (que es mucho) en cuanto al ajedrez sabioteño, que esta vez si, tiene la suerte de contar con el apoyo de nuestro Ilmo Ayuntamiento, sin el cual, yo seguiría sin interesarme por el ajedrez en Sabiote, la experiencia, el buen hacer, y la ilusión de la familia Mercado, y mi labor, más o menos acertada pero desinteresada e incansable.
Mientras sus majestades los REYES MAGOS, reparten material de ajedrez a todos los niños sabioteños, y nos obsequian a grandes y pequeños con la fundamental recuperación de la que fuera sede del Club de Ajedrez Sabiote, es necesario seguir aprendiendo de dos genios del tablero: Bobby Fischer y Gari Kasparov.
Este año supone un reto para consolidar lo ya conseguido (que es mucho) en cuanto al ajedrez sabioteño, que esta vez si, tiene la suerte de contar con el apoyo de nuestro Ilmo Ayuntamiento, sin el cual, yo seguiría sin interesarme por el ajedrez en Sabiote, la experiencia, el buen hacer, y la ilusión de la familia Mercado, y mi labor, más o menos acertada pero desinteresada e incansable.
Mientras sus majestades los REYES MAGOS, reparten material de ajedrez a todos los niños sabioteños, y nos obsequian a grandes y pequeños con la fundamental recuperación de la que fuera sede del Club de Ajedrez Sabiote, es necesario seguir aprendiendo de dos genios del tablero: Bobby Fischer y Gari Kasparov.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
LA PASIÓN DEL AJEDREZ, VÍDEO Nº 23
Seguimos aprendiendo con esta magistral partida del genial Bobby Fischer.
jueves, 17 de noviembre de 2011
LA PASIÓN DEL AJEDREZ, VÍDEO Nº 16
Seguimos avanzando en este interesante curso de ajedrez, con una excelente partida del genial Bobby Fischer.
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